Más allá del paralelo 68º | Triglav Vertical
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Más allá del paralelo 68º


A principios de junio empecé a planear un viaje a Suecia para visitar a unos conocidos y de paso ascender el pico más alto situado en la Laponia sueca, el Kebnekaise. Sin embargo, dió la casualidad de que llegó julio y aún no había salido de España, y teniendo en cuenta que la mitad de este mes estaría trabajando, ya veía muy difícil que el plan saliese adelante.

Tras una serie de circunstancias que fueron una detrás de otra, el día 1 de agosto me encontraba sobrevolando Europa rumbo a Munich (Alemania), donde me encontraría con parte del equipo que me acompañaría a recorrer el Kungsleden y a subir el pico.

Antes de llegar a Suecia, decidimos recorrer varias ciudades europeas como son: Munich, Viena, Praga, Berlín, Hamburgo, Copenhague, Malmö y Estocolmo.

Praga
La verdad es que en muchas ocasiones fue todo demasiado express teniendo en cuenta que hubo días en los que estuvimos en tres ciudades distintas por falta de tiempo; como es el caso del día que salimos desde Hamburgo, llegamos a Copenhague, cruzamos el Báltico, hicimos parada en Malmö durante pocas horas y cogimos un nocturno a Estocolmo.
Ha sido todo una aglomeración de sensaciones sin comparación y muy recomendable.

Pero llegó el día 9 de agosto, y el reloj dio las 3 y media de la tarde. Así que corriendo nos despedimos de 2/3 del equipo, y el tercio restante nos dirigimos a la estación central de Estocolmo con la mochila a la espalda.
Lo primero con lo que nos topamos fue con la cantidad de perros que viajaban hacia nuestro destino, lo segundo fue un retraso en la llegada del tren y un cambio corriendo hacia otro andén. Pero finalmente conseguimos subirnos al tren en el que compartiríamos compartimento de cama con un taxista de Estocolmo (al que nos encontraríamos a lo largo de todo el resto del viaje en diversas ocasiones) y que nos estuvo explicando toda la ruta hacia el Kebnekaise; y otras tres personas a las que apenas vimos.
Y nuestra mala suerte siguió en crescendo cuando informaron de que la locomotora tenía algún fallo técnico que no conseguían arreglar. Esto provocó que llegasemos a Kiruna al dia siguiente, donde dieron por sentado que el tren no podría seguir, y nos cubrieron la distancia hasta Abisko Turistation (desde donde empieza la ruta) mediante un bus que amablemente nos proporcionó la compañía de ferrocarril SJ.


Abisko Turistation


Nuestro tren se suponía que debía de haber llegado a las 11h a Abisko, llegamos a las 17h.

Pero aún así comenzamos a andar esa misma tarde. Sin embargo, a muy poco de la línea de salida nos detenemos debido al impresionante río que discurre pegado al camino, una serie de rápidos que suenan de forma estruendosa es lo que llama nuestra atención y aprovechamos para quitarnos durante un momento las mochilas y disfrutar de la estampa.



Volvemos a ponernos las mochilas al hombro y retomamos el camino. Nuestra intención era intentar llegar hasta Abiskojaure y pasarlo ese mismo día, pero debido a los percances con el transporte decidimos acampar antes. Antes de montar la tienda cruzamos nuestro primer puente colgante y llegamos hasta el primer Meditationsplats (zonas de meditación que se encuentran a lo largo de todo el camino). Y por primera vez en todo el viaje fuimos víctimas de los mosquitos tigre que viven en esta zona (y a lo largo de todo el camino, excepto cerca del agua).



El segundo día nos levantamos pronto para cubrir la distancia que nos quedaba hasta Abiskojaure, el primero de los huts (pequeños albergues a lo largo de todo el Kungsleden) en el que haremos una parada técnica.
Continuamos a través de los largos tablones que hay dispuestos en varias zonas del camino para facilitar a los caminantes su trayecto durante inhundaciones y nevadas. A nosotros nos ayuda en las zonas que están encharcadas, aunque a veces acabaremos de barro hasta las rodillas.
Empezamos a subir progresivamente, abandonamos el lago Ábeskojávri y finalmente cruzamos la valla que delimita el parque nacional de Abisko.
A partir de ahora seguiremos el camino intercalando los tramos habilitados para época de verano con los habilitados para motos de nieve (marcado con unas "X" rojas a lo largo de todo el Kungsleden).
A media etapa dejaremos por fin atrás los bosques de Laponia para adentrarnos poco a poco en la estepa dominada por varios picos e inmensos lagos.
Cruzamos entre el pico Giron (1543m), el Garddenvárri (1154m) y el Siellanjunni (1461m), llegamos hasta una sucesión de lagos que iremos bordeando hasta que decidimos acampar, ya que la noche se nos viene encima.
Montamos la tienda en un perfecto cortavientos natural a escasos metros del río, donde por primera vez probaremos a refrescar los pies después de un largo día de camino. Creo que no hay palabra para describir lo fría que estaba el agua.




Tercer día, nos levantamos con un cielo totalmente despejado y para nuestra sorpresa a pocos metros de donde hemos acampado, encontramos un tipi desde el que salen unas barcas que te acercan hasta Alesjaure, pero nosotros continuamos andando hasta llegar al hut.
Hoy nos espera un día de mucho calor y un poco de subida a lo largo del último tramo, dónde nos cruzaremos con varias personas que están realizando la Fjällräven Classic 2012, una carrera que aún no hemos llegado a comprender por la diferencia de distancia y de tiempo entre cada participante.
Este día superamos los 20km y llegamos hasta Tjäktja, donde acamparemos casi a la fuerza debido a las nubes que empiezan a cubrir el cielo y al terrero, cada vez más inclinado y más pedregoso.

Acamparemos junto a un rio en el que ya empieza a notarse el frío polar. Será una de las noches más frías que pasaremos.

Tercer día junto al río Tjäktjajåkka
Al día siguiente nos levantamos de nuevo con el cielo abierto sobre nuestras cabezas, será otro día de bastante calor.
Continuamos la subida que comenzamos el día anterior hasta llegar a los glaciares junto al hut de Tjäktjapasset, a partir del cual experimentaremos un descenso brutal en el terreno tras pasar por delante de otro Meditationsplats.

Tras andar durante toda la mañana llegaremos a un lago, donde nos vemos obligados a hacer un alto en el camino y el calor nos impulsa a saltar dentro, aunque sea por pocos segundos ya que el agua está congelada. Tras secarnos finalmente divisamos Sälka, un hut escondido detrás de varios montes. Aprovecharemos para quitarnos el peso que ejerce la pasta en nuestras mochilas y tras descansar un rato volvemos a emprender camino.
Sin embargo, nos detendremos a 1km de Kuoperjåkka, una vez más junto al río, donde aprovecharemos de nuevo para refrescarnos los pies y pasar la noche.

Amanece y nos levantamos mucho antes que el resto de días, con la intención de continuar hasta Singi, pero, a mitad de camino nos encontramos con una intersección que divide el sendero en dos: uno hacia Singi y el otro hacia el Kebnekaise.

Lo tenemos claro, tomamos la ruta hacia el Kebnekaise que, aunque en el mapa aparece como una pendiente pronunciada durante el primer tramo, no llega a ser ninguna dificultad y la ascendemos en poco tiempo. A partir de ahí comienza una bajada a través de un inmenso valle dominado por una gran cadena montañosa y un gran río hasta que llegamos a Kebnekaise Fjällstation...¡un día antes!



En un mismo día nos hemos cepillado las dos etapas que tocaban a continuación, más de 20km recorridos en muy poco tiempo.
Aprovechamos para reponer fuerzas y provisiones en la estación de la montaña, hago un inciso para recomendar el pequeño rincón de reliquias de escalada de la estación: crampones, piolets, cuerdas, mosquetones todos antiguos y rodeados de fotos del pico.
Plantaremos la tienda junto a Elsas Bro, siguiendo un camino que desciende desde la estación hasta cerca del río.

La luz entra a través de la puerta de la tienda, nos levantamos temprano y para nuestra sorpresa, el parte meteorológico que nos habían proporcionado en la estación el día anterior era erróneo. La tormenta no llegará hasta el mediodía. Tenemos un pequeño margen para intentar la subida al pico.

Dejamos la tienda plantada abajo para amortizar tiempo y comenzamos la subida.

A pocos metros de la estación hay un camino que va ascendiendo, aunque nosotros iremos campo a través hasta que divisamos el camino y tenemos que subir un gran desnivel de un tirón, para después seguir subiendo a través de los glaciares que discurren junto al río.
Nos refrescamos a medida que vamos subiendo.

El Kebnekaise es un macizo en el que se encuentra el pico más alto de toda Suecia y del Círculo Polar Ártico con sus 2106m (también llamado Kebnekaise) y que se encuentra cubierto permanentemente por hielo.
Para acceder a él hay que subir primero un pico, por el que hay que atravesar un glaciar y continuar por una arista hasta llegar a la cima, y desde allí continuar ladera arriba hasta llegar a la cima tras cruzar un glaciar mucho más grande.
Y ahí estábamos nosotros, sin material, con una tormenta sobre nuestras cabezas y con el viento comenzando a soplar cada vez más y más fuerte.

Finalmente la tormenta nos hizo retroceder y regresamos a la estación. Habíamos decidido volver unos días antes a España por las previsiones meteorológicas en Luleå y Skellefteå y la decisión de volver nos obliga a no poder intentar de nuevo el ascenso.

A pesar de esto nuestro ánimo está por las nubes, después de viajar a lo largo de toda Europa, recorrer más de 100km en menos de 5 días, atravesar los glaciares y coronar el circo del Kebnekaise, la verdad es que estamos bastante satisfechos.




Finalmente recogeremos la tienda y saldremos hacia Nikkaluokta, donde nos pillará una tormenta de por medio, acamparemos sin agua cerca, se calará la tienda con la lluvia y nos atacarán mosquitos y pulgas.

Al día siguiente nos levantaremos a las 6.00 para haber llegado a las 9.00 a Nikkaluokta, una pequeña aldea que consta de muy pocos edificios. Desde allí, un autobús (la línea 92) nos llevará durante un trayecto de 1h hasta Kiruna dónde pasaremos nuestros últimos días antes de volver a Estocolmo en tren y desde allí tomar un vuelo de regreso.

Un viaje increíble, lleno de gente y paisajes inolvidables. Volveremos.

Nosotros con el primer pico del Kebnekaise de fondo




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